Una corredora de media maratón me escribió en marzo con una frase que he oído cien veces: «no entiendo nada, entreno igual que siempre pero las series se me hacen un mundo». Llevaba cuatro meses estancada, dormía bien, comía razonablemente y el entrenador ya empezaba a mirarla raro. La analítica que trajo a la primera sesión de la consulta de nutrición deportiva online lo explicaba casi todo: hemoglobina normal, ferritina en 11. El hierro para deportistas es el déficit que más veces he visto disfrazado de «falta de forma», y casi nunca aparece en la primera analítica que le piden a uno. Vamos al lío.
📌 Resumen rápido
- Puedes tener el hierro bajo con la hemoglobina perfecta: el marcador que importa es la ferritina, y hay que pedirla aparte.
- Los deportistas de resistencia pierden más hierro por sudor, hemólisis del pie, pérdidas digestivas y menstruación.
- Tomar hierro en días alternos y por la mañana se absorbe mejor que a diario: la hepcidina sube tras cada dosis y tras el entreno duro.
- El bisglicinato sienta mejor al estómago; el sulfato ferroso es el más barato y el más estudiado.
- Nunca te suplementes con hierro «por si acaso». Sin analítica es un riesgo real, no una precaución.

¿Para qué sirve el hierro para deportistas?
El hierro forma parte de la hemoglobina, que transporta el oxígeno en sangre, y de la mioglobina y las enzimas mitocondriales, que lo usan dentro del músculo. Sin hierro suficiente llega menos oxígeno y se produce menos energía por vía aeróbica: subes pulsaciones a la misma velocidad, acumulas lactato antes y te cuesta recuperar entre series. Por eso un déficit se nota en el rendimiento mucho antes de que aparezca la anemia.
Por qué los deportistas perdéis más hierro que el resto
La ciencia es tozuda con esto: los atletas de resistencia tienen necesidades de hierro claramente por encima de la población sedentaria, y se estima que en corredores de fondo pueden llegar a ser hasta un 70 % mayores. No es una sola causa, son cuatro sumando a la vez:
- Hemólisis por impacto. Cada zancada rompe glóbulos rojos en la planta del pie. Miles de impactos por sesión, y eso se paga.
- Sudor y pérdidas cutáneas. Poco por sesión, pero multiplícalo por doce horas semanales en verano.
- Micropérdidas digestivas. El riego intestinal cae durante el esfuerzo intenso y aparecen pequeños sangrados. Si además tienes problemas digestivos al correr, la cosa se agrava.
- Menstruación. Es, de largo, el factor que más pesa. Una mujer deportista con reglas abundantes parte con una desventaja que ningún entrenamiento compensa.
Y encima está la hepcidina, la hormona que regula cuánto hierro absorbes. El ejercicio intenso la dispara durante varias horas, precisamente por la inflamación aguda que genera el esfuerzo (Peeling et al., PLoS One, 2014). Traducción práctica: justo después de machacarte es cuando peor absorbes el hierro que te tomes. Absurdo, pero es así.
3 señales de que te falta hierro (antes de que sea anemia)
En consulta lo veo cada semana. Estas tres, juntas y sin otra explicación, me hacen pedir analítica con ferritina sí o sí:
- Las pulsaciones se han ido arriba al mismo ritmo. El mismo rodaje que hacías a 145 ppm ahora te sale a 158. No es que estés peor de forma: es que llevas menos oxígeno por latido.
- No recuperas entre sesiones. Un día duro te deja tocado tres. La fatiga es difusa, como de resaca permanente, y no mejora aunque duermas nueve horas.
- Frío, uñas quebradizas y ganas raras. Manos y pies fríos, uñas que se abren en capas, caída de pelo. Y el signo más específico de todos: la pica, esas ganas absurdas de masticar hielo.
Ojo, ninguna de las tres es exclusiva del hierro. El mismo cuadro sale con un déficit calórico mal llevado o con poco descanso. Correlación no indica causalidad: por eso se pide analítica y no se adivina.
Ferritina: qué valores mirar de verdad
Aquí está el error clásico. Te hacen un hemograma, la hemoglobina sale normal y te dicen que estás perfecto. Pero la hemoglobina es lo último que cae: primero vacías el almacén (ferritina), después baja el transporte y solo al final se resiente la hemoglobina. Para cuando hay anemia llevas meses rindiendo por debajo.
| Ferritina (µg/L) | Qué significa | Qué se suele hacer |
|---|---|---|
| < 15 | Déficit de hierro confirmado (depósitos vacíos) | Tratamiento médico y buscar la causa |
| 15 – 35 | Déficit sin anemia: zona gris donde cae medio pelotón | Valorar suplementar y revisar dieta |
| 35 – 100 | Rango habitualmente suficiente para entrenar fuerte | Dieta y controles periódicos |
| > 200 | Exceso: ojo, puede haber sobrecarga o inflamación | Revisión médica, nunca suplementar |
Dos avisos importantes. Primero: la ferritina es un reactante de fase aguda, o sea que sube con la inflamación y con una infección reciente puede salir falsamente alta. Por eso conviene mirarla junto a la PCR y no medirla en las 48-72 h siguientes a una competición. Segundo: estos rangos los interpreta tu médico. Yo te explico qué significan; quien decide si hay que tratar y con qué, no soy yo.
En deportistas con déficit sin anemia, el metaanálisis de Burden et al., British Journal of Sports Medicine, 2015 encontró que suplementar mejora de forma clara los marcadores de hierro, pero el efecto sobre el rendimiento es más modesto y desigual de lo que vende la industria. Corriges el déficit, sí; te conviertes en otro corredor, no.
Qué forma de hierro absorbes mejor
El truco está en el hierro elemental, no en los miligramos que pone el bote. 100 mg de sulfato ferroso no son 100 mg de hierro: son unos 20.
| Forma | Hierro elemental | Tolerancia digestiva | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|---|
| Sulfato ferroso | ~20 % | Regular (estreñimiento, náuseas) | El de referencia: barato y el más estudiado |
| Bisglicinato ferroso | ~20 % | Buena | Si el sulfato te destroza el estómago |
| Gluconato ferroso | ~12 % | Aceptable | Dosis bajas de mantenimiento |
| Pirofosfato férrico liposomal | Variable | Muy buena | Buena tolerancia, bastante más caro |
Cómo tomar el hierro para que te sirva de algo
Aquí es donde la mayoría tira el dinero. Tomarlo mal puede reducir a la mitad lo que absorbes:
- Días alternos, no a diario. Cada dosis sube la hepcidina durante unas 24 horas, así que la siguiente se absorbe peor. Espaciar a días alternos aumenta la absorción fraccional total (Stoffel et al., The Lancet Haematology, 2017).
- Por la mañana y en ayunas o con poco alimento. La hepcidina está más baja al despertar y sube tras el ejercicio intenso.
- Lejos del entreno duro. Mejor al levantarte que justo después de la sesión de series.
- Con vitamina C. Un kiwi, una naranja o un vaso de zumo natural mejoran la absorción del hierro no hemo.
- Separado de café, té, lácteos y suplementos de calcio o zinc. Dos horas de margen. Los polifenoles del té y el café son de los inhibidores más potentes que hay.
Y no lo mezcles en el mismo momento que otros suplementos: si ya tomas magnesio para deportistas, déjalo para la noche y reserva la mañana para el hierro. Con la vitamina D no hay conflicto, pero conviene tener el plan entero ordenado y no ir tomando cosas a salto de mata.
¿Cuánto hierro necesita un deportista al día?
Las ingestas de referencia se sitúan en torno a 11 mg/día en hombres adultos y 16 mg/día en mujeres en edad fértil. En deportistas de resistencia se manejan cifras superiores por las pérdidas extra, y en dietas vegetarianas se recomienda multiplicar aproximadamente por 1,8 porque el hierro vegetal se absorbe mucho peor. Eso es la dieta; las dosis terapéuticas son otra cosa y las pauta un médico.
¿Puedo tomar hierro sin hacerme una analítica?
No. El hierro no se elimina de forma activa: lo que entra de más se acumula. En personas con hemocromatosis, bastante más frecuente de lo que se cree en el noroeste peninsular, suplementar a ciegas es directamente peligroso. Analítica primero, decisión después. Esto no es cafeína, no puedes probar a ver qué tal.
¿El hierro estriñe o engorda?
Engordar no engorda: no aporta calorías. Estreñir sí, y bastante, sobre todo el sulfato ferroso. También puede oscurecer las heces, lo cual es normal y no significa nada malo. Si te sienta fatal, la solución suele ser cambiar a bisglicinato o pasar a días alternos, no abandonar el tratamiento por tu cuenta.
Errores frecuentes con el hierro
- Quedarse con «la hemoglobina está bien». Sin ferritina no sabes nada de tus depósitos.
- Tomarlo con el café del desayuno. El gesto más común y de los que más absorción arruinan.
- Suplementar sin corregir la causa. Si hay reglas muy abundantes, celiaquía no diagnosticada o un déficit calórico crónico, el bote solo tapa el agujero.
- Abandonar a las dos semanas. Rellenar los depósitos lleva meses, no días. Y hay que repetir la analítica.
- Confiar en la espinaca. Popeye hizo mucho daño: el hierro vegetal se absorbe mal y la espinaca encima lleva oxalatos que lo bloquean.
Comida antes que bote
Antes de suplementar, mira la dieta. El hierro hemo de carne roja, morcilla, almejas, berberechos o hígado se absorbe entre dos y tres veces mejor que el de lentejas o espinacas. Dos trucos que funcionan: acompañar siempre las legumbres con algo de vitamina C, y remojar bien o usar legumbre en conserva para reducir fitatos. Si comes suficiente y variado, en muchos casos ni siquiera hace falta el bote. Y si el problema de base es que comes poco en general, eso se arregla antes de nada: revisa cuánta proteína necesitas al día y si tu ingesta total da para lo que entrenas, porque la baja disponibilidad energética empeora el estatus de hierro por sí sola. Si además te preocupan tendones y articulaciones, repasa cómo tomar el colágeno para deportistas y con qué combinarlo.
🩺 Aviso. Este artículo es informativo y no sustituye a un diagnóstico ni a un plan individualizado. El hierro en exceso es tóxico y su acumulación puede dañar hígado y corazón. Si tomas medicación, tienes alguna patología digestiva, renal, hematológica o hemocromatosis, o estás embarazada o en lactancia, consulta con tu médico o con un dietista antes de suplementarte. Y mantén siempre los botes de hierro fuera del alcance de los niños: son una de las causas más frecuentes de intoxicación infantil por medicamentos.
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📊 Datos citables
- Con la ferritina por debajo de 15 µg/L los depósitos de hierro están vacíos; entre 15 y 35 µg/L hay déficit sin anemia, la franja en la que cae buena parte del pelotón de resistencia.
- Un corredor de fondo pierde hierro por varias vías a la vez (impacto de la pisada, sudor, pequeñas pérdidas digestivas y, en las mujeres, la menstruación), y el ejercicio intenso eleva la hepcidina durante varias horas, lo que frena su absorción (Peeling et al., 2014).
- Tomar el hierro en días alternos, y no a diario, aumenta la absorción fraccional total: cada dosis eleva la hepcidina durante unas 24 horas (Stoffel et al., 2017).
- 100 mg de sulfato ferroso aportan solo unos 20 mg de hierro elemental (~20 %): lo que importa es el hierro elemental, no los miligramos que pone el bote.
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📚 Bibliografía y fuentes científicas
- Sim, M. et al. (2019). Iron considerations for the athlete: a narrative review. European Journal of Applied Physiology, 119(7), 1463-1478. Ver estudio →
- Stoffel, N.U. et al. (2017). Iron absorption from oral iron supplements given on consecutive versus alternate days. The Lancet Haematology, 4(11), e524-e533. Ver estudio →
- Burden, R.J. et al. (2015). Is iron treatment beneficial in iron-deficient but non-anaemic endurance athletes? A meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 49(21), 1389-1397. Ver estudio →
- Peeling, P. et al. (2014). Iron status and the acute post-exercise hepcidin response in athletes. PLoS ONE, 9(3), e93002. Ver estudio →
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (2015). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for iron. EFSA Journal, 13(10), 4254. Ver documento →
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