Inicio Servicios Blog Recursos Tienda Sobre Mí Contacto

Qué comer antes de entrenar para no quedarte sin gasolina

Hace unos meses me escribió Jose, remero de traineras. Entrenaba a las 9:30 de la mañana, se comía un par de tostadas con mermelada corriendo por la cocina y a las 10:15 ya estaba en el agua. El problema: a los 40 minutos de palada se le apagaban las luces. «Es como si me desconectaran», me dijo. No era falta de ganas, ni de forma física. Era que lo que metía en el cuerpo antes de remar no le daba para llegar al final. La pregunta que me hizo es la misma que recibo cada semana en mi consulta online: qué comer antes de entrenar para no quedarme vacío a mitad de sesión.

Y la respuesta, como casi todo en nutrición, y como buen gallego, es depende. Pero depende de cosas concretas que se pueden medir y ajustar, no de «escucha a tu cuerpo» y ya. Vamos a ello.

📌 Resumen rápido

  • La comida pre-entrenamiento debe aportar sobre todo hidratos de carbono de fácil digestión, y su composición varía según cuánto tiempo falta para entrenar.
  • Con 2-3 horas por delante puedes hacer una comida completa; con menos de 60 minutos, un snack ligero y bajo en grasa y fibra.
  • Las proteínas ayudan, pero la grasa y la fibra en exceso justo antes de entrenar te van a jugar una mala pasada.
  • No existe el «preentreno perfecto universal»: depende de tu deporte, tu horario y tu tolerancia digestiva.

Por qué lo que comes antes importa tanto (y no es broscience)

Tu cuerpo almacena energía rápida en forma de glucógeno muscular y hepático. Cuando entrenas a intensidad moderada-alta, ese glucógeno es tu gasolina principal. Si empiezas con el depósito medio vacío —porque has dormido 8 horas sin comer, o porque tu última comida fue hace 5 horas—, el rendimiento cae antes de tiempo.

No lo digo yo solo. El posicionamiento de la ISSN (International Society of Sports Nutrition, 2017) sobre nutrient timing lo deja bastante claro: la ingesta de hidratos antes del ejercicio mejora el rendimiento en sesiones de más de 60 minutos, y puede ayudar también en entrenamientos más cortos de alta intensidad.

«La disponibilidad de carbohidratos antes y durante el ejercicio prolongado es uno de los factores nutricionales con mayor evidencia sobre la mejora del rendimiento.» — Posicionamiento ISSN, Kerksick et al., 2017

Traducido: si vas a entrenar fuerte o largo, lo que metas antes marca diferencia. No es magia, es bioquímica básica.

¿Y si entreno suave o corto?

Si tu sesión dura menos de 45 minutos y es de intensidad baja-moderada (una caminata rápida, yoga, movilidad), la comida previa pierde importancia relativa. Tu glucógeno hepático, incluso en ayunas, suele dar para eso. Pero si vas a hacer series, intervalos, o una sesión de fuerza seria, ahí sí necesitas gasolina.

Qué comer antes de entrenar según el tiempo que tengas

Esta es la parte práctica, la que puedes aplicar mañana. La variable más útil no es «qué deporte hago» sino cuánto tiempo falta entre que como y empiezo a entrenar. Porque no es lo mismo disponer de 3 horas que tener 30 minutos.

Tiempo antes del entrenoQué priorizarEjemplo concreto
2-3 horasComida completa: hidratos + proteína + algo de grasaArroz con pollo y verdura salteada; pasta con atún y tomate
1-2 horasSnack moderado: hidratos + algo de proteína, poca grasa y fibraTostada de pan blanco con pavo y plátano; yogur natural con copos de avena finos y miel
30-60 minutosSnack ligero: hidratos simples, mínima grasa/fibraPlátano maduro; 2-3 dátiles; barrita de arroz inflado; un par de tortitas de arroz con mermelada
Menos de 30 minCasi nada o nada sólido: líquido con hidratos si acasoZumo de fruta natural, bebida isotónica, o entrenar con lo que haya del desayuno/comida anterior

💡 Tip de Manu: Si entrenas a primera hora y no te da la vida para desayunar con calma, deja preparado la noche anterior un tupper con copos de avena, plátano troceado y un poco de miel. Lo pillas de la nevera, comes en 5 minutos y sales por la puerta. Cero excusas.

El caso de Jose, el remero de traineras

Volvamos a Jose. Su problema era claro: entrenaba a las 6:30, se levantaba a las 5:50, y las tostadas con mermelada le sentaban como un tiro si las comía muy rápido. Solo 40 minutos de margen entre bocado y palada.

¿Qué cambiamos? Dos cosas sencillas:

  1. Le puse un snack nocturno a las 22:30 (un bol pequeño de arroz con leche casero, unos 50-60 g de hidratos) para que sus reservas de glucógeno no amaneciesen tan bajas.
  2. Al levantarse, en vez de tostadas con mermelada, pasamos a un plátano maduro + 200 ml de bebida isotónica. Digestión rápida, sin fibra que le diese guerra en el estómago mientras remaba.

Resultado: en dos semanas dejó de «apagarse» en el agua. El cambio no fue brutal en cantidad, sino en timing y tipo de hidrato. Ahora estamos ajustando el resto de su alimentación con su Plan Pro para cuadrar también la recuperación post-entreno.

Los hidratos: tu mejor aliado antes de entrenar

Los hidratos de carbono son el macronutriente estrella del preentreno. No los únicos, pero sí los que más impacto directo tienen sobre tu rendimiento deportivo en sesiones de intensidad moderada-alta.

¿Cuántos? La recomendación general de la ACSM (American College of Sports Medicine) para la comida pre-ejercicio es de 1-4 g de carbohidratos por kg de peso corporal, dependiendo del tiempo disponible antes del entreno:

  • 3-4 horas antes: 3-4 g/kg (comida grande)
  • 1-2 horas antes: 1-2 g/kg (snack moderado)
  • Menos de 1 hora: 0.5-1 g/kg (snack ligero)

Para una persona de 75 kg que entrena 1-2 horas antes, estamos hablando de 75-150 g de hidratos. Eso son, por ejemplo, 80 g de arroz cocido (unos 25 g de HC según BEDCA) + un plátano grande (unos 27 g de HC) + dos tostadas de pan blanco (unos 30 g de HC). No es ciencia espacial.

¿Integrales o refinados?

A ver, aquí hay un matiz que la gente confunde mucho. En el día a día, el pan integral, el arroz integral y la avena entera son buenas opciones porque aportan más fibra y micronutrientes. Pero justo antes de entrenar, la fibra no te interesa demasiado: ralentiza la digestión y puede darte molestias gástricas, sobre todo en deportes con impacto o con posición encogida (remo, ciclismo, running).

Así que si comes 30-60 minutos antes, tira hacia hidratos más refinados: pan blanco, arroz blanco, tortitas de arroz, fruta madura. Si tienes 2-3 horas, ahí sí puedes meter avena, pan integral o legumbres sin problema.

⚠️ Ojo con esto: Un error que veo mucho en consulta es el bowl de avena con frutos secos, semillas de chía y fruta 45 minutos antes de entrenar. Es un desayuno muy completo, pero la cantidad de fibra y grasa lo convierte en una bomba lenta. O lo comes 2-3 horas antes, o lo dejas para un día de descanso.

¿Y las proteínas y las grasas? ¿Pasan de ellas?

No exactamente. La proteína en la comida pre-entrenamiento tiene su papel, pero secundario comparado con los hidratos.

Proteína: sí, pero sin obsesionarte

Incluir 15-25 g de proteína en la comida previa puede ayudar a reducir la degradación muscular durante el entreno y a mejorar la recuperación posterior. Eso lo respaldan varios posicionamientos de la ISSN. Pero no necesitas un batido de proteínas obligatorio antes de cada sesión.

Si tu comida previa ya lleva algo de proteína (pollo en el arroz, pavo en las tostadas, yogur con avena), vas sobrado. Si entrenas muy temprano y solo te da tiempo a un plátano, tampoco pasa nada: la proteína la metes en la comida de después.

Grasa: la justa y necesaria

La grasa ralentiza el vaciado gástrico. Eso, que a otras horas del día es una ventaja (te mantiene saciado), antes de entrenar es un problema. Un puñado de nueces o una cucharada de aceite de oliva en la tostada no te van a matar, pero no es el momento de freírte unos huevos con chorizo.

Si comes 2-3 horas antes, algo de grasa no es problema. Si comes en la última hora, cuanta menos, mejor.

¿No tienes claro cómo organizar tus comidas alrededor de los entrenos? En mi consulta lo cuadramos con tu horario real, no con uno inventado.

Ver mis planes →

Lo que aprendí remando: la nutrición que no perdonas en el agua

Cuando competía en remo federado en Galicia, cometí todos los errores posibles con la alimentación previa. Entrenar dos veces al día no te deja mucho margen para experimentar, pero yo lo hice igualmente: probé a remar en ayunas (malísima idea a las 7 de la mañana en enero con el agua a 9 grados), me hinché a pasta 30 minutos antes de salir (hola, reflujo en la tercera palada) y hasta desayuné un bocadillo de tortilla antes de un test de 2.000 metros en ergómetro.

Lo que me quedó claro con los años es algo bastante simple: el preentreno ideal es el que digieres bien y te da energía sin molestias. Suena obvio, pero la mayoría de la gente elige la comida previa pensando solo en los macros y se olvida de que su estómago también vota. En el blog he hablado varias veces de esto: la tolerancia digestiva individual manda tanto como la tabla de macronutrientes.

5 errores frecuentes en la comida pre-entrenamiento

Estos son los que más veo en las consultas que llegan cada semana. Los pongo porque son de esos errores que se repiten una y otra vez:

1. Entrenar en ayunas por sistema (sin razón ni plan)

El ayuno intermitente tiene su lugar, pero entrenar duro con el depósito vacío porque «así quemo más grasa» es una simplificación peligrosa. Puedes quemar más grasa proporcionalmente, sí, pero tu rendimiento cae y la sesión es peor. Si tu objetivo es rendir y progresar, come antes.

2. El batido de proteínas como único preentreno

30 g de whey con agua te aportan proteína y poco más. Sin hidratos, tu glucógeno muscular sigue igual de bajo que antes. El batido puede complementar, pero no sustituir a los carbohidratos antes de una sesión exigente.

3. Suplementos de preentreno comerciales como sustitutos de comida

La mayoría de los «preentrenos» en polvo que venden son básicamente cafeína con beta-alanina y colorantes. Te dan un chute de activación nerviosa, pero no aportan energía real (glucógeno). La cafeína tiene evidencia sólida como ergogénico (3-6 mg/kg, según posicionamiento de la ISSN), pero necesita hidratos al lado para funcionar bien en sesiones largas.

4. Comer demasiada fibra justo antes

Ya lo mencioné: el bowl de avena con semillas y frutos secos a 40 minutos de entrenar es garantía de hinchazón. La fibra tiene sus horas, y justo antes de entrenar no es la mejor.

5. No probar la comida previa antes de una competición o test

Nunca estrenes comida pre-entrenamiento el día de una carrera, una regata o un día de máximos en el gimnasio. Lo que vayas a comer ese día, pruébalo antes en sesiones normales. Tu intestino necesita «entrenarse» igual que tus músculos.

💡 Tip de Manu: Si tienes un estómago sensible y entrenas temprano, prueba a cenar algo más contundente en hidratos la noche anterior y desayunar muy ligero (solo un plátano o un zumo). Así llegas con buen glucógeno sin forzar la digestión al amanecer. Es lo que hacen muchos deportistas de mañana y funciona muy bien.

Un ejemplo práctico: Bea, corredora popular que entrenaba a las 19:00

Bea tiene 34 años, entrena running 4 días por semana después del trabajo y su objetivo era bajar de 50 minutos en 10 km. Comía a las 14:00 en la oficina (menú del día bastante completo) y no volvía a comer nada hasta después de correr, sobre las 20:30.

Es decir: pasaban más de 5 horas entre su última comida y el entreno. A las 19:00 su glucógeno hepático ya estaba tirando a bajo, y eso se notaba en que sus series de ritmo le costaban más de lo esperable para su nivel de forma.

¿Qué hicimos? Añadimos una merienda a las 17:00-17:30: un sándwich pequeño de pan blanco con pavo y un plátano. Unos 50-60 g de hidratos, 15 g de proteína, poca grasa. Fácil de preparar, fácil de comer en la oficina, y le daba hora y media de digestión antes de salir a correr.

En tres semanas, Laura notó que sus series a ritmo de 4:50/km le salían con menos esfuerzo percibido. No había cambiado el entrenamiento, solo había metido gasolina a la hora adecuada. Ahora está con el Plan Premium para cuadrar toda su semana, incluyendo los días de descanso y la hidratación en tiradas largas.

Tienes más ejemplos como este en mi Instagram @dietistacaneda, donde subo casos reales y snacks preentreno con fotos y macros.

Preguntas frecuentes

¿Puedo entrenar en ayunas?

Puedes, pero depende del tipo de entreno. Para sesiones suaves de menos de 45 minutos (caminata, yoga, movilidad), no suele haber problema. Para entrenamientos de intensidad moderada-alta o de más de una hora, tu rendimiento probablemente se resienta. Si aun así prefieres entrenar en ayunas, asegura una cena rica en hidratos la noche anterior para mantener el glucógeno hepático lo más lleno posible.

¿Cuánto tiempo antes de entrenar debo comer?

Lo ideal es una comida completa 2-3 horas antes, o un snack ligero 30-60 minutos antes. Si comes algo muy copioso con menos de una hora de margen, es probable que tengas molestias digestivas durante el ejercicio. El punto óptimo para la mayoría de la gente está entre 1 y 2 horas antes con un snack moderado.

¿El café cuenta como preentreno?

La cafeína sí tiene evidencia como ayuda ergogénica (ISSN recomienda 3-6 mg/kg de peso corporal, unos 30-60 minutos antes). Pero el café solo no aporta energía en forma de hidratos. Si quieres usar café como parte de tu preentreno, acompáñalo de algo que sí te dé glucosa: una tostada, un plátano o unos dátiles.

¿Sirve un plátano como única comida antes de entrenar?

Para un entreno de menos de una hora a intensidad moderada, un plátano grande (unos 25-30 g de hidratos según BEDCA) puede ser suficiente si lo comes 20-30 minutos antes. Para sesiones más largas o intensas, probablemente necesites más hidratos. Un plátano más un par de tortitas de arroz o unas tostadas con mermelada ya te da un margen mucho mejor.

¿Y si tengo problemas digestivos y casi todo me sienta mal antes de entrenar?

Esto es más común de lo que parece, y a menudo tiene solución. Lo primero es probar alimentos de muy fácil digestión (compota de manzana, arroz blanco muy cocido, pan blanco tostado) y dejar suficiente margen antes del entreno. Si las molestias persisten, vale la pena que un profesional revise tu situación digestiva global. En mi consulta trabajo bastante con deportistas que tienen problemas gástricos, y casi siempre encontramos combinaciones que toleran bien.

¿Quieres que tu nutrición deje de ser un quebradero de cabeza?

Trabajo online con deportistas y personas con problemas digestivos. Plan a medida, sin tablas genéricas.

Ver planes y precios

O sígueme en Instagram @dietistacaneda para contenido diario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio